martes, 10 de septiembre de 2013

Primera cacería de Sara

ESTO NO ES UN RELATO, DONDE VAS A ENCONTRAR SANGRE, NI PÓLVORA, NI GRANDES TROFEOS, SOLO EMOCIONES Y ALMA CAZADORA.




Cuando pensamos que estamos acompañados, más solos nos vemos, cuando no pensamos que estamos acompañados, nos damos cuenta de que alguien nos apoya en lo que mas nos gusta, nuestra afición nuestros desvelos, nuestras desilusiones, dignificamos la soledad, pero necesitamos la compañía de alguien que queremos, apreciamos, o simplemente nos hacen compañía.
         Con el cielo despejado, sol de poniente, se caía la noche, a mi lado Sara, 5 años y ya apunta maneras, se desvive por la afición de su padre, siempre triste cuando su padre sale de afición, esta  vez, no me marchaba con la pena de dejarla en casa a las faldas de su madre, esta vez, le tocaba, los nervios le florecían, su cara era un poema de alegrías.
        Ya desde el día anterior había  escuchado de su padre la frase mágica para ella, mañana te vienes de espera. Su nervios e impaciencia, es típico del más grande cazador.
     Cuando ve algún venado, corzo, jabalí algún animal que es relacionado con la afición de su padre, fluye su bella voz arroncada, embravecida, “Papa, corre ven, mira que bonito”, cosa que a otras personas los bellos y poderosos venados, o el mas poderoso jabalí le parecen feos, animales tontos, para nada, a Sara le parecen bellos, la cara la deja paralizada embobada cuando sale uno aunque sea de dibujos. Es posible que alguien le cambie el pensamiento de mayor, pero ahora es una autentica cazadora, el veneno le fluye por dentro, el veneno de su padre, intoxicada y muchas veces dejada con mono.

            Es el día anterior, cuando pregunta por su ropa, por su silla, por sus botas, linterna,  prismáticos, como el más experto cazador, que prepara sus achiperres, ella organiza su primera espera, no pierde detalle, lo vio hacer todas las salidas desde su corta vida al lado de su padre, un cazador previsor, que enseña por las nociones básicas a sus hijos, antes de salir organizar la salida, para evitar sustos al llegar a las cacerías.

            Son las 21:30, mi trocito de corazón, si me lo quitan me desangro en dos segundos se acurrucaba a mis brazos, “papi quiero que me acurruques” mi princesa me pedía que la cogiese ya que quería sentir el monte apegada lo mas posible a su padre.
 Como decir que no a tal gesto de su parte, cansada por los mas de 350 km hasta el cazadero, quería sentir el calor de su padre,  antes  de apagar sus ojos por el cansancio, miraba el monte soñaba con ver a su padre tirar a un jabalí, su sueño estaba cumplido pero quería redondearlo, ya sabe que la caza es así no siempre se caza, pero se disfruta
del campo, se ama a la naturaleza y es esto lo que su padre le enseña, a respetar a los animales y a su vez  compaginar, fusionar, la caza de algunos de sus miembros, pero siempre con respeto, siempre cumpliendo con las normas.


         Siempre escribimos sobres nuestras alegrías cazando, cuando hemos tenido éxito se nos llena la boca de palabras bellas, de halagos a los animales, de lo bien que nos ha ido la cacería, pues esta vez no puedo hablar de los resultados, por que para mi el mejor resultado fue que volviéramos a casa y con la cara mas sonriente que salio, el mejor trofeo es ver a tu hijo  feliz. Sara alma rebelde, seguro que pronto una vida llena de éxito y trofeos, a su altura.


José Antonio Rodríguez García.

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